sábado, 4 de abril de 2009

TRATADOS DE CÓRDOBA


En 1821, llegó al Puerto de Veracruz, el Teniente General de los Ejércitos de España, Don Juan de O´Donoju. Con el poder que le daba la Corona de ser el Nuevo Virrey de la Nueva España, a bordo del navío "Asia". Al llegar al puerto, vio que era imposible llegar a la capital debido a la fuerte decisión de los mexicanos de obtener su independencia, para la cual organizó una entrevista con el carácter de representación de Capitán General del Reino nombrado por su majestad con el Primer Jefe del Ejército Trigarante Don Agustín de Iturbide, en la que se discutiese el gran negocio de la Independencia.

La situación en el puerto era mala y Don Juan de O´Donoju se empezó a sentir mal debido a que el puerto era muy susceptible a enfermedades y epidemias y sabía que no iba a poder llegar hasta la ciudad de México y convinieron en que se reunieran en Córdoba. Iturbide encomendó al Coronel Eulogio de la Villa Urrutía, al Conde de San Pedro del Álamo y al hijo del Marqués de Guardiola, Don Juan de Zevallos, que con lucida escolta lo recibieran en la garita de la Villa, Don Juan de O´Donojú Provenía de Jalapa, escoltado por Santa Anna en donde arribó a Córdoba el 23 de Agosto por la mañana.


En cambio Iturbide, llegó a Córdoba al anochecer del mismo día, el pueblo salió en masa a recibirlo, de tal manera que unos desengancharon las mulas que jalaban el carruaje que lo transportaba hasta llegar "Al Portal de la Gloria", mientras que O´Donojú pernoctaba en "El Portal de Zevallos".

En la mañana siguiente, después oír misa, Iturbide acompañado por su secretario Domínguez Manzo, se dirigió al mencionado alojamiento de O´Donojú, al encontrarse los Dos Jefes se abrazaron muy fuerte y dieron muestra de amistad, después se dijeron las siguientes palabras: "Supuesta la buena fe y armonía con la que nos conducimos en este negocio; creo que será muy fácil, cosa que desatemos el nudo sin romperlo".




Estas palabras dieron comienzo a la célebre conferencia de la cual quedaría pactado el Tratado que convirtió a México en país independiente el 24 de agosto de 1821 y se le llamará en lo sucesivo "Imperio Mexicano".



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TRATADOS DE CÓRDOBA

Demostrada plenamente la decisión de los mexicanos de obtener su independencia y darse un gobierno propio, no quedó a España otro recurso que negociar, pues para 1821, sólo quedaban por el gobierno europeo las plazas de Veracruz y de Acapulco, desguarnecidas y sin medios de resistir a un sitio bien dirigido; por lo cual llegó al mencionado puerto de Veracruz, el Teniente General de los ejércitos de España, don Juan de O’Donojú, último virrey de la Nueva España, a bordo del navío “Asia”, quien con el carácter y representación de Capitán General y jefe superior político del Reino, nombrado por S.M., quien “deseoso de evitar los males que afligen a los pueblos en alteraciones de esta clase”, invitó a una entrevista al primer jefe del Ejército Imperial don Agustín de Iturbide, en la que se discutiese el gran negocio de la Independencia, desatándose sin romper, los vínculos que unieron a los dos continente.

Como la situación era crítica, el nuevo capitán de la Nueva España no quiso llegar a la capital, ya que las fuerzas insurgentes a mando de Antonio López de Santa Ana, tenía casi por completo rodeado el puerto, por lo que el Virrey, temeroso de caer en manos de los levantados, se puso en relación con dicho jefe, logrando por conducto de éste, enviar dos cartas a Iturbide, pidiendo un salvoconducto para trasladarse en un lugar seguro, en donde llevar a cabo la entrevista. El generalísimo Iturbide contestó desde Puebla, accediendo a sus peticiones, y señaló a la villa de Córdoba para sitio de la conferencia. Encomendó al coronel Eulogio de Villa Urrutia, al Conde de San Pedro del Alamo y al hijo del Marqués de Guardiola, don Juan de Cevallos, que con lucida escolta lo recibieran en la garita de la villa. El 19 del mes de agosto, a su salida del puerto, lo recibió Santa Anna con una fuerte escolta que lo acompañó hasta Jalapa y de ahí, se trasladó a Córdoba, a donde arribó el día 23 por la mañana.

Por su parte don Agustín de Iturbide, primer jefe del Ejército Imperial Mexicano de las Tres Garantías, llegó a Córdoba al anochecer del mismo día; el pueblo salió en masa a recibirlo, y desenganchando las mulas que lo transportaban, lo remolcaron con solo la fuerza de sus brazos hasta el portal de “La Gloria”, lugar que dio albergue al general, en tanto que O’Donojú pernoctaba en lo que es hoy el portal de Zevallos.

Al día siguiente, después de oír misa ambas personalidades, Iturbide acompañado de su secretario Domínguez Manzo se dirigió al mencionado alojamiento de O’Donojú, al encontrarse los dos jefes se abrazaron y dieron muestras de cordial amistad.


“SUPUESTALA BUENA FE Y ARMONIA CON QUE NOS CONDUCIMOS EN ESTE NEGOCIO, SERA MUY FACIL COSA QUE DESATEMOS EL NUDO SIN ROMPERLO”

Con estas palabras dio comienzo la célebre conferencia de la cual quedaría pactado el tratado que convirtió a México en país independiente.
Después de reflexionar detenidamente sobre las conveniencias de una y otra nación, los firmantes dieron su consentimiento al documento redactado el 24 de agosto de 1821, el cual declaraba entre sus artículos que:

Esta América se reconocerá por nación soberana e independiente y se llamará en lo sucesivo “Imperio Mexicano”.

Este documento, como ya ha sido mencionado, se conoce como “Los Tratados de Córdoba ”, y fue prácticamente la culminación del Plan de Iguala, pues abrieron a Iturbide las puertas para la entrada a la ciudad de México del Ejército Trigarante el 27 de septiembre del mismo año.

FUENTE DE LA INFORMACIÓN

http://cordoba.com.mx/cordo.html

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